En 1985, tras 8 años de la muerte de Chicote, su sobrino, traspasó el negocio y desde entonces lo han regentado los propietarios actuales, remodelando lo imprescindible para adaptarlo a la normativa actual.
Procurando mantener la historia, la tradición, y el sabor de una época, seguimos la senda de Perico Chicote, mezcla de un cuidado ambiente, productos de calidad y un servicio excelente, cuidando en lo posible todos los detalles, para que el cliente se sienta cómodo y relajado.